Domingo, 02 Marzo 2014 23:30

SEGUNDO DÍA EN DUBÁI Y PRIMERA JORNADA DE COMPETICIÓN

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Ayer sábado, después del día de entrenamiento, Nad Al Sheba cerraba las puertas de su campo de tiro para dejar a punto todo para la primera de jornada de competición. Fue el indiscutible momento para agarrar las cámaras de fotos, bañador y planos de de la ciudad para disfrutar de la grandiosa Dubái.

 

Con toda la armonía que caracteriza a nuestra expedición, se hicieron diferentes grupos para satisfacer los deseos de todos. Un grupo a la playa, otro a visitar los edificios más emblemáticos, y otros a hacer compras y pasear por su grandes avenidas. Mi opción fue ir a una de las zonas de playa, que además ofertaba un atractivo turístico, con Beatris Laparra, Toñi, Diego Martínez Equizabal, Lola García, Temi Formoso, Ander Arrieta, etc., capitaneado por excelentes anfitriones. Unas amigas de la infancia de Bea residen y trabajan en Dubái desde hace un año y fue una ocasión estupenda para dejarnos sorprender con curiosidades de la ciudad, de sus gentes y de la forma de vida de Dubái.

 

Al reencontrarnos con el resto del grupo por la noche, todos coincidíamos en la misma sensación de grandiosidad de esta ciudad. Dubái, al contrario de lo que mucha gente cree, no es una ciudad que vive del petróleo sino del turismo y como punto estratégico de grandes empresas internacionales. Por ello, la ostentosidad y el minucioso detalle con el que cuidan sus calles y oferta de servicios, son unos de los pilares básicos sobre los que se asienta la capacidad de atracción de turismo y divisas en Dubái.

 

Antes de ir a dormir, con gran eficiencia se organizaron  los vehículos y horarios de salida al campo de tiro para hoy, domingo. Unos saldrían a las 06:30am y otros tres horas más tarde con más que suficiente previsión de tiempo para llegar puntuales. Sin GPS que nos ayude a desplazarnos, confundirte en una salida de la autopista, por ejemplo, supone mucho tiempo para conseguir ubicarte de nuevo en la dirección deseada.

 

Tras recoger el arma, los vehículos habilitados nos llevaron a nuestra inicial línea. Árbitros, intendencia y demás servicios en las canchas estaban a nuestra perfecta disposición. Los primeros tiros comenzaban a las 8:30am con puntualidad inglesa al igual que el desconcierto general.

 

Platos de infarto es con lo que el Principe de Dubái nos aguardaba. Máquinas con el muelle a toda potencia, distancias propias de piscinas olímpicas y superficie del plato menores que las de un zorzal en muchos de los casos. Todo ello bajo la atenta mirada de un arbitraje estricto y muy formado en  cuestión del manejo del reglamento.

 

Quienes comenzaron en turno de mañana veían con asombro como salían del puesto con incluso 3 platos rotos a grandes tiradores y profesionales de este deporte. Mi amigo Paulo Cleto, varias veces campeón del Mundo y la primera escopeta portuguesa me comentaba con desconcierto como no había podido alcanzar mas que 17/25 en su primera serie. Pero la tónica general estaba siendo esta.

 

He contabilizado hasta 3 escuadras seguidas que dejaban un plato sin ser roto y no estaban compuestas por noveles tiradores precisamente. Incluso Cristóbal Jiménez, quien tiraba en turno de tarde, me confirmaba que esto sucedía de igual forma en otros dos platos pero con 5 escuadras. Escobazos, experimentos, caras levantadas, precipitaciones, etc., se manifestaban como el resultado del desconcierto.

 

La segunda serie no fue mucho más rica en resultados por norma general, pero al menos se comenzaba a asumir que esto era lo que había y que la suavidad, la decisión y la confianza debían ser multiplicadas por cada tirador como jamás se había demandado antes.

 

El turno de tarde comenzaba con una mentalidad muy diferente y ya se sabía que escapar con 19/25 en cualquier línea no era un score nada desdeñable. Los profesionales demostraban que esta competición quedaría en el recuerdo como la competición donde bajar del cielo al mismísimo infierno, y viceversa, era totalmente posible sin renunciar al triunfo. Véase el ejemplo del americano Anthony Mattarese quien arrancaba con el único 24/25 de los registros hasta el momento para rematar con un 16/25.

 

Tiradores como Digweed, Richard Faulds, Marco Battisti, Will Fenell, Ben hustwithe y un largo etc, no alcanzaban los 40/50 ni con suerte. Los nuestros, los grandes como Cristóbal (36/50) y Diego (38/50), no se descuelgan de esos profesionales e incluso Andujar (41/50) cierra el día entre los 5 primeros de la general.

 

Nuestra querida Beatriz ha alardeado de un aplomo insuperable por ninguna otra tiradora y arranca a la cabeza con un total de 36/50 y yo tengo la sensación de que lo mantendrá.

 

¿Cuál es el motivo de semejante dureza? Pues yo os lo puedo explicar después de haber sido informado por un amigo chipriota que trabaja la organización de la cuestión técnico-deportiva. La propiedad de esta competición, el Príncipe, ha ordenado y supervisado un montaje de trayectorias que no permita ganar el premio que sale de su real bolsillo a cualquier tirador, sino al tirador más capacitado del mundo.

 

Coste de la competición: 5.000.000€.

Probabilidad de que la multitudinaria asistencia se repita: baja. Algunos tiradores vienen a trabajar pero el grueso sigue estando en gente que quiere regresar a casa con satisfacción.

 

Resultados en http://englishsportingclays.co.uk/fitasc/nad-al-sheba-championship/results/2014-dubai

 

 

 

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